“[…] del problema de la identidad se habla mucho, pero a mí me interesa la duplicidad, la capacidad de tener dos o más identidades. Por eso encuentro atractiva la figura del doble agente, un espía al cuadrado muy frecuente en la literatura. Traidor por partida doble, traiciona a quienes espía y a quienes le encomendaron espiar. Fenomenólogo de las apariencias normales de los demás, y observador minucioso y malévolo de lo que a otros les resulta obvio, su doblez nos ayuda a captar las estratagemas de la comunicación. En el proceso comunicativo los agentes dobles resultan indispensables, porque llevan informaciones de una parte a la otra y viceversa, por encima de las lealtades oficiales. Una de mis colegas estudió a los marinos, viajeros y comerciantes que durante siglos actuaron como agentes dobles en una cuenca del Mediterráneo dividida a muerte entre musulmanes y cristianos; demostró cómo, durante un largo periodo de tiempo, la posibilidad de entendimiento entre culturas antagónicas dependió de los traidores que hacían circular informaciones a través de fronteras cerradas. Valdría la pena reconstruir la historia de quienes pasaban esas informaciones: bastardos, renegados, tránsfugas”

–Fabbri, P. (2006) El rostro oscuro de la comunicación, en: https://www.paolofabbri.it/el-rostro-oscuro-de-la-comunicacion/

«A Joan Pujol García lo llamaban el mejor actor del mundo por algo: durante la Segunda Guerra Mundial, este catalán creó una red tan intricada de espías falsos que ayudó a engañar a los nazis sobre nada más y nada menos que el desembarco en Normandía: el famoso Día D […] más conocido como el agente Garbo, jugó un papel clave.
Garbo era un doble espía. Su nombre clave para los alemanes era Arabel. Era su espía estrella, un hombre que les estaba proveyendo datos de inteligencia valiosos -aunque algo tardíos- sobre los movimientos enemigos. Al final de la guerra, incluso, lo condecoraron.
En realidad Garbo era el arma secreta de los británicos, un doble agente experto en el peligroso arte del engaño.
En los meses previos al desembarco en Normandía, Garbo les envió cientos de mensajes a los alemanes informándoles que la invasión principal no sería en esas playas de Francia sino mucho más al norte, en Pas-de-Calais. Los nazis le creyeron hasta el punto que dejaron buena parte de su tropa allá incluso semanas después de que los aliados hubieran echado anclas.»

– BBC (2014) El espía catalán que engañó a los nazis el Día D en Normandía